Una historia inspiradora

Si te pidiéramos que nombraras una de las mejores orquestas del mundo, ¿Cuál sería la primera que se te vendría a la cabeza?

¿Y si te dijéramos que esa orquesta – sí, esa que estás pensando- se enfrentó a grandes retos para salir adelante? Hoy queremos contarte una historia inspiradora: el origen de la Filarmónica de Berlín. Y es que para nuestra Orquesta Sinfónica de Triana, la forma de cooperativa que tomó la Berliner durante sus primeros años de vida es un ejemplo a seguir.

 

PRIMEROS COMPASES

El germen de la orquesta se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, de la mano – o más bien, de la batuta- de Johann Ernst Benjamin Bilse (1816-1902). Se trataba de un ensemble que actuaba en la Conzerthaus de la Leipziger Straße, y que se subió al escenario por primera vez en 1867.

Pero no podemos hablar de la Berliner como tal hasta 1882, el año en que los músicos dijeron “No”. Las condiciones de trabajo que ofrecía el ensemble para su gira en Varsovia eran muy deficientes (equiparables a las de jornaleros) y los cincuenta miembros del grupo se negaron a firmar sus contratos, abandonando la institución, pero manteniendo la formación.

¿Cómo? Haciéndola suya, tomando las riendas.

Esta es la foto más antigua que se conserva de la Berliner Phillarmoniker (1888)

Esta es la foto más antigua que se conserva de la orquesta (1888)

 

PUNTO DE INFLEXIÓN

Los instrumentistas se establecieron por su cuenta, asumiendo los riesgos que esta decisión conllevaba y tomando el control de todos los aspectos de la nueva organización, más allá de los puramente musicales (¿Te suena este modelo orquestal de algo?). El gesto de rebeldía no podía sino llevar un nombre rebelde, y fue así como se autodenominaron “The Former Bilse’s Ensemble” (El ex Ensemble de Bilse). Nos preguntamos cómo le sentaría esto a Bilse, pero no hemos encontrado fuentes bibliográficas al respecto… En cualquier caso, apostaron por un programa similar al que interpretaban con su anterior director, de corte popular, pero introduciendo también trabajos más complejos, desafiantes y novedosos, esta vez bajo la batuta de Ludwig von Brunner.

Pero no todo iba a ser tan fácil. Porque no es que Berlín fuera por entonces una capital de la música, precisamente. Viena o Leipzig gozaban de mucha más notoriedad, desde sus grandiosas salas de conciertos. Es por eso que la Berliner decidió tomar un camino alternativo, haciendo sus primeras actuaciones al aire libre, en la terraza de un restaurante. Sabia táctica, a nuestro parecer: si no puedes competir, aporta una nueva opción.

Todo fue tomando cuerpo, y las picas de los cellos se clavaron ya en un suelo estable, estableciendo como sede fija una antigua pista de patinaje de Bernburger Straße que, después de una serie de renovaciones, se convertiría en “La Philharmonie”. Y una figura clave apareció ese verano: Hermann Wolff, el talentoso agente de conciertos que asumió la organización administrativa y le dio a la orquesta, además de su actual nombre, algo intangible: prestigio; invitando a grandes solistas y directores (Brahms, Tchaikovsky, Grieg… casi nada).

Philharmonie en Bernburger Strasse

Philharmonie en Bernburger Strasse

 

COGIENDO RITMO

Los comienzos son difíciles. Pero continuar, también. Y es que la Orquesta se ha enfrentado a lo largo de sus 134 años de historia a circunstancias muy complejas. Es inevitable mencionar en este punto el nazismo, durante el cual la formación perdió a grandes músicos debido a la discriminación racial. La orquesta se tuvo que poner en manos del Tercer Reich, sirviendo como un instrumento propagandístico liderado por Joseph Goebbels. Y debido a la Segunda Guerra Mundial, su sede, la que os comentábamos hace dos párrafos, fue destruida.

 

No obstante, el impulso artístico supera todas las desavenencias, y hoy en día la Philharmonie está considerada como una de las mejores orquestas del planeta tierra. Lo sabes, porque cuando te hicimos la pregunta al comienzo de este post, ésa fue tu respuesta.

Desde la OST hemos querido compartir esta historia, en primer lugar, porque nuestra orquesta se rige por el mismo principio de autogestión que siguió la Berliner. Pero también para animar a todos los músicos que nos leen a luchar por sus proyectos, a ilusionarse con cada idea, y a defender las condiciones laborales de nuestro sector. Un tema que estos días está en el candelero, debido a la actual situación de la Orquesta Sinfónica de Sevilla, a la que mandamos, desde aquí, mucha fuerza.

 


Fuentes

History of the Berliner Philharmoniker. The Beginning

La Filarmónica de Berlín: una historia de lo sublime

La magnificencia de la Orquesta Filarmónica de Berlín